Era el mes de julio de
2006 y
Ramón Calderón era elegido presidente del
Real Madrid tras un recuento de votos en el que todas las sacas del voto por correo quedaron sin ser tenidas en cuenta. Calderón, quien portaba como principal reclamo al voto la figura de
Pedja Mijatovic como
Director General, y la promesa de los fichajes de
Fabio Capello como entrenador, además de la incorporaciónn de tres estrellas como
Kaka', Cesc Fábregas y
Arjen Robben (tres nombres que no se cansó de repetir en cada intervención pública que hacía, tanto para los socios, como para los medios de comunicación), le ganó por una levísima diferencia a
Juan Palacios, y por mucho más a
Juan Miguel Villar Mir.
Recordemos que Juan Palacios se escudaba en
José Antonio Camacho como
Director Deportivo, y en un buen número de viejas glorias del madridismo, que pretendía devolvera
Vicente Del Bosque al banquillo del Real Madrid (aunque este nunca llegó a pronunciarse), y que, cuentan las malas lenguas, tenía un preacuerdo con
Andrés Iniesta, quien jugaría en el Madrid a partir de la temporada
2006/07 tras el desembolso de los
60 millones de euros que constaban en la cláusula del jugador en aquel momento. Por su parte, Villar Mir era el candidato que gozaba con el beneplácito de
Florentino Pérez, y quien, se suponía, pondría a
Wenger como entrenador blanco, y dejaba caer que tenía atado y bien atado a
Cristiano Ronaldo como la estrella de su proyecto.

Pero una cosa son las promesas electorales que se llevaron a cabo en esa turbia carrera por la presidencia merengue, y otra la auténtica realidad. Porque las elecciones las ganó Ramón Calderón, y Pedja Mijatovic se acopló en un despacho en el
Santiago Bernabéu, donde pasaba más tiempo acompañado de
Zoran Vekic que de otros trabajadores del club. Mijatoic, Calderón y
Di Stéfano (a quien se le ha respetado su puesto de
Presidente de Honor a pesar de los cambios en la presidencia del Madrid) presentaron a Fabio Capello, haciendo realidad una de las promesas del otrora secretario de Florentino Pérez, y quien se ganó la simpatía de muchos, y la enemistad de otros tantos, al oponerse por completo al régimen anterior.

"
Kaka', Cesc, y Robben", no paraba de repetir Ramón Calderón antes de ese
2 de julio de
2006. Pero fue sentarse en su sillón de presidente, y cambiar su discurso. De "
Kaka', Cesc y Robben", se pasó a "
Cannavaro, Emerson y Diarra", jugadores muy del gusto de Fabio Capello que pretendía imponer como un auténtico sargento de hierro dentro del vestuario madridista, y que se pagaron a precios desorbitados para el fútbol que podían ofrecer. Máxime, si tenemos en cuenta que Cannavaro y Emerson venían de una
Juventus recién descendida a la
Serie B, y estos jugadores pretendían salir del club a toda costa. La excusa que se vendió a la prensa, fue que Capello le pedía a Mijatovic jugadores para su estilo, desoyendo los ruegos de Calderón de ir a por sus tres cracks... y tras un buen número de fichajes (
Van Nistelrooy, Pepe y
Reyes en verano, y
Gago, Higuaín y
Marcelo en invierno), ninguno de los tres parecía tener visos de llegar a la
Casa Blanca.
En cada presentación de Calderón, la afición clamaba por la llegada de Kaka', que estaba haciendo las delicias del fútbol mundial en el
Milán. Capello ganó la Liga, con más autogestión de la plantilla que dotes suyas como sargento de hierro, y
Bernd Schuster llegó para sustituirlo. "
Kaka', Cesc y Robben", recordábamos muchos cómo nos había prometido Ramón Calderón un año antes, mientras él presentaba a jugadores como
Saviola, Drenthe, Metzelder, Dudek o
Heinze. Y, ahora sí, después de negociar todo un verano, Arjen Robben, ese extremo izquiero rápido como una bala y habilidoso como él solo, llegaba al Bernabéu.
Ramón Calderón sonreía orgulloso: dos años después tenía al primero de sus tres cracks prometidos. Ese año se volvió a ganar la
Liga, con Schuster como entrenador, y con un Robben más tiempo lesionado que en activo. Pero Calderón ya no se molestaba en recordarlos, sino que decidió empezar a meter ruido con Cristiano Ronaldo. El entonces presidente del Madrid se olvidó Kaka' y Cesc, y empezó a prometer la llegada de la estrella lusa del
Manchester United, hasta tal punto que las presentaciones con los aficionados gritando "
Queremos a Kaka'" pasaron a ser una petición por Cristiano Ronaldo y, en vez de eso, al final del tercer verano de fichajes de Ramón Calderón, se fichó un remiendo como
Rafael Van der Vaart que pretendía ser el sustituto del portugués.

En
2008 ya sabemos todos lo que ocurrió. En una asamblea de socios compromisarios se descubrieron varios socios que no debían estar ahí. Todos recordamos la figura de Nanín, ese pijo que salía en diversas fotos con el presidente, y que se coló en la asamblea para votar a favor de cada punto del acta. El escándalo se destapó, y Calderón no tuvo más remedio que dimitir y volver a convocar elecciones en uno de los momentos más bochornosos de la historia del madridismo. Como todos sabemos, ganó Florentino Pérez de paliza absoluta, erigiéndose como el salvador de la crisis blanca (que comenzó con su dimisión, o quizá tiempo antes con la no renovación de Del Bosque, quién sabe), y riéndose en la cara de Ramón Calderón, uno de las estrellas que presentó fue la del brasileño Kaka'. Eso sí, no se olvidó de vender a Robben que, junto con
Sneijder y Van Nistelrooy, era uno de las pocas medallas que se habían podido colocar el binomio Calderón-Mijatovic (pues no se consideraba aún como tal el fichaje de
Pepe por
30 millones... paradójico que ahora se presuma de haber pagado lo mismo por
Coentrao).

Agosto de
2011. Han pasado cinco años desde que Calderón ganara las elecciones a la presidencia del Real Madrid con la frase "
Kaka', Cesc y Robben", promesas que hizo mal, pues prometió fichajes, y solo podía prometer negociaciones, encarecidas por haber nombrado a los jugadorse por adelantado. Robben llegó, pasó mucho tiempo en la enfermería, tuvo destellos de jugadorazo, y se fue. Kaka' llegó con Florentino, en un "
Yo soy capaz de hacer en un mes lo que tú no hiciste en tres años", y es una de las mayores decepciones de la historia del club blanco, por quien se pagaron cerca de
65 millones de euros, y ni siquiera cuenta para el entrenador actual de la plantilal blanca. Y Cesc ha sido presentado por el
Barcelona, el club al que quería ir a toda costa si dejaba el
Arsenal, quien contradijo una y otra vez los deseos de dirigentes blancos y prensa afín a la actual
Junta, que vaticinaban el fichaje del catalán por el club de
Concha Espina.
"
Kaka', Cesc y Robben". ¿Os imagináis que se hubiesen abierto las sacas y Juan Palacios hubiera sido el presidente en vez de Ramón Calderón? "
Camacho, Míchel y Del Bosque".