
Título en España: Proposition PlayerTítulo en USA: Proposition Player TPB USA
Formato: Tomo, tapa rústica, color, 144 páginas.
Precio: 12'95 €
Editorial: Planeta DeAgostini
Reseña:
La verdad es que Proposition Player es uno de esos cómics que podría pasar desapercibidos para un lector que no suele gastar gran parte de su presupuesto en tebeos de la línea Vertigo como yo. Sin embargo, el hecho de ver a Bill Willingham, uno de mis escritores fetiche, como guionista de la obra, y el hecho de que la historia vaya en torno a un tema que se ha puesto de moda actualmente pero que siempre me ha atraído especialmente desde hace bastantes años: el póquer.
La historia está protagonizada por Joey Martin, un jugador de póquer contratado por un casino de Las Vegas para animar las mesas que están un poco paradas. Joey es frío, calculador y ajeno a la superstición, algo que hace extensible al resto de los aspectos de su vida, incluyendo sus creencias religiosas y su relación con su novia. Ahora bien, Joey también es muy orgulloso, y una vez que comienza con una apuesta, no puede evitar llegar hasta el final con ella, y así es como se mete en el mayor lío de la historia, con Joey intentando demostrarle a un bar entero que ellos sí que creen realmente en la existencia de un alma, y el resto vendiéndole la suya a cambio de una cerveza.
Los emisarios del Cielo y el Infierno se encontrarán con el poseedor de las almas e intentarán que Joey se las ceda a cambio de diversas ofertas que le van realizando. Y de esto precisamente es de lo que va Proposition Player, de un hombre que, de la noche a la mañana, se encuentra entre dos emisarios místicos que pretenden que les ceda una serie de almas que ha conseguido de una forma bastante absurda. Por supuesto, tratándose de un cómic de Willingham (el responsable del universo Fábulas, recordémoslo), nada es lo que parece, y ese humor socarrón, pasado de rosca y casi bizarro está a la orden del día en cada escena del cómic. Nada recomendable para aquellos que se escandalizan con cualquier frivolidad, pero mucho para las mentes más abiertas dispuestas a reírse y disfrutar de las rarísimas situaciones que plantea Willingham en esta "partida" que juega Joey contra Cielo e Infierno.
En los dibujos encontramos al propio Bill Willingham trabajando en compañía de Paul Ginan. Del primero ya había podido leer algo anteriormente en la misma línea Vertigo en su publicación por parte de Planeta DeAgostini, pero del segundo no tengo constancia de haber visto nada suyo anteriormente. La estética es muy del estilo Fábulas, aunque quizá un poco más alejada de los adornos que se le suelen poner a las composiciones de página de la colección más conocida de Willingham, además del intento de realismo para que fábulas y mundanos parezcan en consonancia en el mismo mundo. Aquí no prima tanto que todo sea creíble, sino que sea entretenido y divertido, y guion y dibujo lo logran con creces.
En definitiva, solo puedo añadir que me ha gustado mucho este cómic. Es cierto que no es nada del otro mundo, ni pasará a los anales de la historia como una de las obras clásicas de Vertigo, pero sí que me ha encantado su lectura, muy amena, y repleta de guiños tanto a las religiones más famosas, como las mitologías de la Antigüedad.
8/10
(Espectacular)
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